Ser de Izquierdas es Incompatible
con el Deporte
Cuando era niño me enseñaron que hablar de dinero, política o religión en la mesa era de mala educación. Después entendí que en realidad es una medida que simplemente buscaba no incomodar a los comensales y evitar los conflictos. Porque estas tres cosas son fundamentales para nuestra vida y pueden sellar nuestros destinos. Ergo, debería ser tema principal en todas partes.
Convengamos que el deporte es 100% mérito, donde se debe competir por medios propios, legales, sin ayudas externas, bajo determinadas reglas en categorías por sexo y edad. ¿Simple, verdad? Sencillísimo, pero el deporte y nuestra convivencia social, siempre está amenazada por ideas de mierda -corrijo: malas ideas- para no ofenderlos tan pronto en este texto. Voy a ir describiéndolas, para que tú te formes tu propia opinión y si ocupas el sentido común, la lógica y tienes honestidad intelectual posiblemente asientas con la cabeza al finalizar la lectura. No se trata de defender el status quo a ultranza, de impedir el progreso de las disciplinas, sino de perpetuar el sentido de justicia que prima en el deporte, o sea en nuestra sociedad. Sumado al hecho de que me importa una hectárea de rabanitos lo que piense u opine la gente de este humilde servidor. No necesito tener un discurso amplio, que le guste al mayor público posible, porque de momento no necesito venderles nada. Digamos que tengo libertad creativa. No busco su aprobación. De hecho si les molesta lo que escribiré, tanto mejor, será señal de que toqué una vez más las teclas correctas. Tampoco me pidan rigurosidad académica con citas a renombrados filósofos y sociólogos. Sólo soy un bicho raro que observa con curiosidad intelectual, y no pocas veces con descontento, sus extraños y humanos comportamientos. Entremos en materia.
Si aplicáramos las ideas de izquierda o las ideas woke al deporte, el deporte se acaba, fin del post.
Recite después de mí: "Todos somos distintos; luego, si todos somos distintos, tendremos resultados distintos".
La genética determina parte importante de nuestro éxito potencial, pero intervienen innumerables factores adicionales. Puedo tener las mejores condiciones genéticas para determinada actividad, pero si soy un flojo de mierda, o nací en el país incorrecto donde no se practica esa actividad o no existen las condiciones materiales, ni me enteraré de que era bueno para aquello.
El movimiento woke en su locura de ir contra la naturaleza logró instalar que un hombre biológico puede auto percibirse mujer y que toda la sociedad aunque vea como su genética grita a todo pulmón por cada poro, “soy hombre”, debe respetar su decisión, aplaudirlo y guardar estricto silencio, porque de lo contrario inmediatamente eres cancelado, y tu posición es declarada discurso de odio, de ultra derecha y fascista. Hasta los dirigentes de la World Athletics cayeron rendidos a los pies de estos idiotas y muchas mujeres fueron víctimas de esas injusticias. Pero extrañamente ninguna feminista de cartón dijo pio. La WA trató de hacer cherry picking con un par de hermafroditas, de vendernos el verso de la inclusión, pero el resultado fue triunfos aplastantes de hombres disfrazados, sobre mujeres que habían vencido todas las dificultades para llegar a instancias definitorias en sus carreras y fueron derrotadas por nuestro silencio cómplice. Un lapsus de locura que sepultó para siempre la única oportunidad que muchas tuvieron.
Los humanos somos seres sociales y tenemos un gran problema, tenemos la tendencia a apagar nuestro cerebro y seguir al líder positivo o negativo, da igual. Esto ha pasado muchas veces en la historia, generalmente un grupo coordinado, muy ruidoso irrumpe con una idea nueva que tiene matices válidos y la manada lo acepta porque tendemos a poner atención a cosas nuevas o que nos pueden ser utilitarias, sin detenernos a analizarlas, ni ver el cuadro completo, ni sus peligros. Dicho grupo digita ciertas ideas fuerza a sabiendas de que la masa no procesará y que otro grupo aunque las encuentre descabelladas e insanas, guardará silencio para no generar conflictos o porque no considera que dicha idea de momento, toque su metro cuadrado, ni sea una amenaza inminente.
Afortunadamente en Chile, en el deporte -que yo sepa- no hemos tenido casos como el descrito más arriba. En política sí, hay legislación. Técnicamente si le digo a Emilio a Emilia Schneider, estoy cometiendo delito según la ley vigente.
Estadísticamente hablando, hemos tomado esos aislados vectores en los rincones de la sociedad y los hemos declarado la norma oficial saludable y deseable para todo el resto la población. ¿En que momento pasó esto? Es un proceso lento pero constante, se va corriendo lentamente el cerco. Como la fábula de la rana en la olla. La aplastante mayoría de la gente nace y muere con un sexo. Quienes no, son anomalías provenientes de ramas destinadas a la extinción. Seguramente estás pensando, eres un terrorista fundamentalista de derecha. No, crecí tarareando las canciones de Boy George, Bronskie Beat, Prince, tuve un hermano gay, ya fallecido. Soy un agradecido eternamente de la labor de Alan Turing, considerado el padre de la informática, pues gracias a él son posibles muchas cosas que damos por sentado en tecnología. Estas personas que se salen del molde, del mainstream también pueden aportar y enriquecer nuestra sociedad, sólo que por ser minorías no nos pueden dictar como proceder, sino sólo sugerir y si la idea es buena, se adopta. Sino, muere.
Seguramente ustedes sabrán que en Chile y afuera, varias líderes de opinión han estado tratando de instalar la idea de que en el Trail debería haber un sistema de puntaje distinto que de alguna forma equipare los puntos para las mujeres, con los hombres para "tengan mayor visibilidad” Juro que traté de entender su posición y traté de ver genuinamente si su ángulo era correcto. Pero no lo logré, hablé con un par de ellas incluso para tratar de primera fuente de entenderlas, pero no hubo caso. Mi conclusión -aunque a mi no me gusta la ITRA- es que el sistema de puntaje es justo, al menos en este aspecto. Investigué varios factores de corrección, 4 para ser precisos y encontré una correlación casi perfecta entre ellos. Los datos son concluyentes. Adjunto gráfico. Da para post aparte, lo publicaré cuando pueda. Muy resumido, usé la data de WA en maratón, el factor de corrección del IRONMAN, Dipsea Trail y Ray Fair de la universidad de Yale (lo sé, lo sé, falacia del experto, pero no fue la intención). Conclusiones rápidas: las mujeres tienen un desempeño inferior respecto a los hombres (ya lo sabías) la pérdida de desempeño de ambos sexos a través de los años cae en forma exponencial y mantiene correlación casi perfecta entre ambos.
En el caso del trail el puntaje ITRA se calcula evaluando tu tiempo de carrera comparándolo contra un estándar teórico máximo (un "tiempo perfecto") establecido para ese recorrido específico. Para definir este estándar, la fórmula analiza la dificultad de la ruta convirtiendo la distancia y el desnivel positivo en "kilómetros-esfuerzo" (donde aproximadamente 100m de ascenso equivalen a 1 km plano); si igualas ese tiempo teórico de récord mundial obtienes 1000 puntos, y el puntaje desciende proporcionalmente cuanto más lento sea tu tiempo respecto a esa marca. No importa el sexo, el número resultante te dará un puntaje unisex. ¿no buscan igualdad las mujeres? En este caso, los números le conceden su deseo y dicen de pasada que tienen un desempeño inferior, ergo reciben un número inferior. El deseo de algunas es que haya un sistema diferenciado porque afectaría teóricamente su visibilidad. Voy a demostrar en unas pocas líneas por qué eso es falso.
Para entender la jugada recordemos algunas técnicas de la izquierda. Utiliza a cualquier grupo (etnias, clases, minorías sexuales, nacionalidades, mujeres, sindicatos, etc) que tengan alguna demanda legítima o absurda, para conseguir adherentes para su causa, no porque estén genuinamente preocupados por esta, sino que les sirve como instrumento y carne de cañón para lograr su objetivo último, que es el poder.
En esa línea el feminismo ultrón define a las mujeres como víctimas del sistema, postergadas, utilizadas por los hombres en todas las dimensiones posibles, prácticamente esclavas, con menores oportunidades educacionales, laborales y sometidas a obligaciones que los supuestos opresores no deben cumplir. A mi desde pequeño me enseñaron a respetarlas, a no violentarlas ni física ni verbalmente y pertenezco a la generación X. De repente ese comportamiento que siempre hemos tenido se transformó en tendencia como si se tratara de un descubrimiento civilizatorio repentino. Como si minutos antes hubiéramos estado en la era de las cavernas arrastrándolas de los pelos. Ese mensaje ni me rozó, quizás era necesario para las clases más bajas. Pero como siempre nos metieron a todos en el saco. Lo cierto es que un porcentaje relevante de las mujeres, al menos en Occidente, gozan de muchos privilegios invisibilizados, usando lenguaje woke. Partiendo por el hecho de poder hacer deporte. No tienen la obligación de ir a la guerra. Un porcentaje importante no debe ser la proveedora primaria de su hogar, algunas pueden dedicarse en pleno a sus labores de casa y crianza y tienen tiempo libre, mientras los hombres nos rompemos el lomo o estrujamos el seso trabajando para proveer, sometidos al stress que implica alcanzar los objetivos organizacionales si eres asalariado, o lidiar con dirigir un negocio. Y si no eres atleta profesional recién después de la jornada laboral debemos buscar un espacio para entrenar, por mencionar algunas obligaciones. No me mal interpreten: cada persona es un universo y ciertamente hay hogares donde ambos padres trabajan y mujeres que son jefas de hogar. Es sólo para que tengan una perspectiva más general de las presiones que tienen las familias modernas que van más allá del ombligo de cada uno.
En el deporte no existe una discriminación rampante contra la mujer, sino que gozan de una posición superior incluso. Explico brevemente porqué. En general representan entre un 30% a 40% de los participantes en las carreras. Brillan mucho más que un macho promedio o colero. En atención a que el porcentaje restante son hombres. Naturalmente tendemos a fijarnos mucho en ellas, no importa nuestra edad. Los instintos nos comandan. Las empresas lo saben. Les es más fácil destacar sólo por estos dos factores, e independientemente de su desempeño, tienen podios separados (visibilidad asegurada)
Si por un minuto ITRA acordara aplicar una compensación y en base a la estadística con un universo amplio de datos concluyera que el handicap es 30% automáticamente perderían sus privilegios porque pasarían a formar parte de un grupo de hombres en podios unisex. Hay que tener cuidado con lo que se pide y sus consecuencias. Creo que es más justo y conveniente para ellas mantener las cosas como están. Nadie compara los puntajes de hombres con los de mujeres, sino intra sexos.
Y respecto a las partidas, en algunas carreras se ha impuesto la idea de ponerlas en primera fila. Si una carrera es pequeña y el sendero no se angosta rápido, no tiene sentido tener partidas diferidas por desempeño. Y si pasa lo contrario, simplemente harán taco, salvo honrosas excepciones.
Respecto a los premios, estoy parcialmente de acuerdo con que se ve feo si hay diferencia en monto y/o calidad, porque en nuestro entorno familiar repartimos porciones iguales para todos. Pero en la vida real fuera de la familia hay un par de considerandos. Los recursos y la visibilidad son distintos, muchas veces las carreras no tienen muchos fondos y deben decidir donde concentrarlos. O dependiendo del deporte asignar recursos en formas arbitrarias puede perseguir objetivos comerciales válidos. Una cheerleader siempre brillará más que el grandote que la levanta por ejemplo. De esto se desprende que en vez de obligarnos a estándares artificiales, es mejor disponer de la libertad de crear eventos distintos, diversos y que el público escoja qué es lo que más les hace sentido en estos aspectos.
La Cancelación de la Izquierda
La cancelación es otro instrumento muy usado. Cuando no me gustan las ideas de alguien intento atacarlo de las formas más bajas. No a la idea, sino a cualquier elemento que me permita anularlo como actor válido en una conversación.
Recuerdo que mi post sobre el mundial en Innsbruck causó revuelo porque en los chats surgió la descabellada idea de que habría tratado a las seleccionadas de vacas, metafóricamente supongo porque literal nunca fue. Convengamos que al deporte no llegan las mentes más brillantes, así que pueden tener problemas de comprensión lectora. Debo decir a su favor que yo frecuentemente uso el sarcasmo y dejo espacio para la interpretación y lectura entre líneas. Pero no, la referencia a las vaquitas fue nada más que la constatación de sus dichos. Porque más de una dijo que encontraba increíble estar en esos pastos llenos de vaquitas con sus cencerros, algo así. Y yo utilicé sus dichos para intentar establecer que habían ido de paseo turístico, a una distancia que ninguna había corrido previamente. Que evidentemente si le hubieran puesto más ganas, ni se habrían enterado del paisaje reinante, porque habrían ido a tope. Bueno, desde ese día estoy marcado por las feminazis del trail como misógino. Cosa totalmente alejada de la realidad porque tengo señora, hija y muchas amigas leprosas con las cuales nos reímos en chats privados de las tonteras, que no son pocas de estas iluminadas y sus seguidores.
Deporte, Desigualdad y Riqueza
Pero la cancelación no es la única herramienta de la izquierda; su incomprensión de la economía es igual de dañina para el deporte, pues este no es un juego de suma cero. Si alguien gana un peso, en otro lado, no necesariamente alguien lo pierde. Porque los agentes económicos generan valor prácticamente de la nada. Hay destrucción creativa y a veces un avance disruptivo genera cambios transversales en lugares inesperados. A menos que estemos analizando un mercado muy específico esta ley se cumple casi perfectamente. En el deporte pasa lo contrario, si alguien gana otro pierde podrás pensar. La verdad es que tampoco. Si observan incluso un deporte de nicho verán que hay ganadores por todos lados. Muchas veces el ganador absoluto de una carrera realmente no gana. Gana quien se vende mejor, una mujer guapa puede destacar más. Tiene más visibilidad un podio etario. A veces hay personas que llegan en la mitad de tabla de resultados pero como tienen habilidades como influencers u otras cualidades logran destacar. Muchas veces utilizando artes oscuras logran su objetivo, pero así es el mundo. No es justo. Es una competencia despiadada. Ya hemos leído o escuchado descarnados reclamos con un dejo de envidia y frustración de deportistas de alto rendimiento señalando que tienen dificultades para conseguir auspicios mientras que otras personas con discretos méritos deportivos, logran contratos interesantes a los cuales ellos no tienen acceso. Aquí lo central es quien vende más y mejor tristemente.
Otra afirmación de la cual abusa la izquierda es la desigualdad. Que no todos tenemos las mismas oportunidades, que no partimos desde una posición igualitaria y que no tenemos los mismos medios económicos para competir. Su solución, cobrar altos impuestos, eliminar esas supuestas inequidades por decreto, mediante criterios arbitrarios, donde el buenismo de un funcionario público corrige a los agentes del mercado para equilibrar las cosas.
Lo que no entiende la izquierda es que tanto el mercado como el deporte se regula solo y voy a explicar por qué.
Si eres asquerosamente rico, posiblemente ni siquiera vas a mirar un deporte donde unos mugrosos corren tras un balón o destruyen sus cuerpos corriendo por una medalla de dudosa aleación metálica, por muchas horas en las faldas de un volcán arenoso con un calor sofocante. Probablemente elegirá algún deporte más de elite como la vela o el golf. Así que con todas esas ventajas, este sujeto no compite contra tí.
En economía hay estudios que indican que las fortunas no duran más de 3 generaciones. Ser rico no es fácil. No es sencillo transmitir las habilidades, el material genético se recombina al azar y potencialmente una ventaja puede perderse en cada generación. Los factores o estímulos ambientales que permitieron acumular dicha riqueza en la primera generación ya no existen en la segunda. Un ambiente seguro y benevolente no genera hijos acostumbrados al rigor, no sienten la necesidad de agudizar ciertas habilidades. Luego existe una alta probabilidad de que una familia rica termine siendo pobre nuevamente y al igual que en el Monopoly será retrocedida varias jugadas o vuelve al punto de partida.
Por otro lado, si un sujeto no tiene la genética necesaria -aquí está realmente lo importante- Nunca tendrá las capacidades elementales, da lo mismo si es rico o pobre, no podrá experimentar lo sublime que es ganar y alcanzar la gloria en una carrera, habiendo vencido todas las adversidades posibles y poder llegar donde otros nunca llegarán.
Más de una vez he escuchado, que la desigualdad provoca la pérdida de muchos talentos que se desperdician o derechamente no se detectan porque el deporte es caro y un lujo y es parcialmente cierto. Pero de nuevo, es igual al azar genético. Llegamos a este mundo con tiempo y recursos finitos. Como dije al principio, los factores ambientales definen quienes somos y son muchas las variables. Tendemos a repetir lo que vemos en nuestro ambiente, el hijo del herrero con alta probabilidad será herrero. El keniata que vive cerca del estadio Kipchoge Keino intentará al menos ser maratonista. Pero nuestras vidas experimentan el azar, conocimos a alguien relevante o simplemente tropezamos con nuestro destino. Y si fracasa en su intento de hacer algo, terminará haciendo otra cosa. El mercado siempre encuentra nuestro talento o nos da un espacio.. Si Kilian hubiera nacido en Nepal, quizás sería dueño de una casa de té o porteador. Quien sabe.
Nadie incluso un mega rico, tiene el tiempo ni las ganas de someterse a temprana infancia a cuanta escuela de talentos se encuentre por ahí. Sólo los países totalitarios han sistematizado parcialmente la búsqueda masiva de talentos. No porque sea bueno para los individuos seleccionados sino para perpetuar su poder y demostrarle al resto del mundo lo glorioso y perfecto de la economía centralizada. Cercenando la vida de miles de niños en el proceso. Por algo hasta el día de hoy son los reyes del doping.
Algún ágil mental me podrá decir, pero los recientes casos de doping entre los africanos habla de un sistema capitalista enfermo. Y es cierto parcialmente, aquí entramos en otro territorio.
El rico y el ganador son tramposos
El izquierdista te dirá que ser rico es malo, porque la única forma de ganar es haciendo trampa, aprovecharse del prójimo, estafando a medio mundo y que si respetamos las reglas, no es posible triunfar. Luego el camino virtuoso es la igualdad, el quitarle las ganancias mal habidas a unos pocos para repartirla entre los necesitados eliminando o restringiendo la propiedad privada incluso. Seguramente toca tu fibra y sentido de justicia ¿no? Pero esto no funciona y no es cierto, cuando en una economía controlas los precios y planificas centralmente, le quitas la libertad y los incentivos a las personas, aparece de inmediato el mercado negro y cae la producción. Reflejo de que has valorizado mal el costo de producción de los distintos bienes y servicios y los agentes no pueden ni quieren venderlo al valor impuesto, sino al que necesitan vender para cubrir los costos y obtener una ganancia. Teniendo en mente si que si el valor asignado es muy alto, no podrán colocarlo en el mercado. Otro efecto inmediato es que desaparece el incentivo de producir porque si no podré obtener una ganancia, no tiene sentido trabajar. Si al final del día recibiré un bono, sin hacer nada, sin sudar siquiera. O puedo hacer lo mínimo necesario y al final recibiré el mismo sueldo de mi camarada. La producción cae en picada y profundiza la escasez. El sistema está irremediablemente roto.
La libertad con regulaciones mínimas, ambientales, de calidad, libre competencia, mantiene a los tramposos a raya y con castigos apropiados permiten que el mercado funcione. Volviendo al deporte, si los keniatas dejan de jugar limpio, serán vetados, no podrán seguir jugando el juego y la bola seguirá rodando. El mercado a veces toma direcciones equivocadas sin dudas, pero para eso están las reglas, para mantener la competencia. Desde sus diferencias naturales todos deben y pueden pararse como iguales en el punto de partida.
Las Regulaciones
Si el mercado es regulado en extremo, ahoga la competencia y concentra.
Ustedes ya saben que siempre estoy encima de las federaciones porque en vez de ser un aporte, son un problema. Una vez que los dirigentes llegan al poder, uno pequeño, como nuestra normativa tiene bajos niveles de control, cometen una serie de arbitrariedades porque en esencia son un monopolio y tienen nulos incentivos para auto regularse y dar explicaciones. Hacen las cosas como quieren, son parciales. Muchos estaban contentos con la llegada de FEACH y FETRACHI al Skyrunning y Trail respectivamente, pero ha sido más de lo mismo. Opacidad, procesos mal pensados, mal ejecutados. Selección de carreras sin criterios claros, que no tienen relación con el mundial o sudamericano a cubrir en términos de condiciones ambientales y de terreno a enfrentar. Donde ciertos atletas están enterados mucho antes de como será el siguiente selectivo y sus nombres se van repitiendo proceso tras proceso. Siempre me ha llamado poderosamente la atención de que cuando se les pregunta a estos dirigentes el porque sus canales de comunicación e invitación a la comunidad son tan pobres o inexistentes. Su respuesta corporativa es:, los canales existen pero sólo para nuestros clubes. ¿No es acaso el norte ideal de toda federación promover el deporte?, luego sería deseable que la Federación sea lo más masiva posible ¿por qué limitar la comunicación sólo a sus feligreses? La respuesta es clara, somos los que somos. Hace unos meses llegó a mis oídos que algunos corredores estaban pensando en crear una nueva federación, mi lectura entre líneas es que no están contentos con FETRACHI o son más vivitos y entendieron como se juega el juego federativo y asegurarán su trozo de pastel, que obviamente no querrán compartir. En vez de seguir creando federaciones y clubes hay que capturar los existentes y tomar el control para limpiarlas.
Coincidirán ustedes conmigo que se comportan sospechosamente como dirigentes totalitarios de izquierda o empresarios prebendarios en un mercado totalmente capturado por unos pocos.
Una Reflexión Final
Si escondemos los DNFs en los resultados de las carreras porque es malo para el negocio, si les decimos a todos que son ganadores por respirar, si aplaudimos la trampa para no hacer olitas y no quedar como un agrio, estamos matando los incentivos que hacen motivante y desafiante participar en un deporte con tanto potencial. Nadie querrá incorporarse a una actividad con tantos ripios, terminaremos acabando con el recambio generacional y se irán a jugar pádel. Si todos somos iguales y ganadores, y no se aplaude a los verdaderos campeones, no tiene sentido pararse en una línea de partida. Si después de leer has llegado a la conclusión de que eres un deportista 100% capitalista, felicitaciones. Si no te gustó este texto, en realidad eres un zurdo en una actividad incompatible con tus creencias, pero tienes la oportunidad de meditar lo planteado y dar un giro.
Por último, mañana es un día importante, tú decides qué camino seguiremos todos, uno de libertad imperfecta, donde diariamente deberemos luchar para que las reglas se mantengan pero que todos tengan oportunidades de mejorar y brillar, o puedes elegir un sistema que tiene como eje central la envidia, que anula el sistema de incentivos en la sociedad, que anula nuestra libertad, impone una pesada carga regulatoria y genera pobreza donde se implanta por las razones latamente explicadas. Y si nunca votarías izquierda y has decidido anular tu voto, te adelanto que podrías hacer posible que esa izquierda triunfe fruto de tu indecisión y falta de estrategia. Lo perfecto es enemigo de lo bueno. Anular es anular tu voz y dejar que otros menos aptos decidan tu destino.
Marcelo Rojas
